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Noche Zero

Un verdadero viaje a las estrellas. Así será este encuentro internacional en San Pedro de Atacama el próximo 16 de octubre. Invitados internacionales debatirán sobre el futuro de las estrellas además de las problemáticas en iluminación urbana. Discusión que hace eco en cualquier parte del mundo, ahora en manos de chilenos.

Situémonos en el planeta tierra, pero hace varios siglos. Si escarbamos en los viejos libros de historia, la civilización se hizo en función de guerras, de tratados de comercio internacionales y de conquistas que tenían por mapa las estrellas del cielo. Eran las brújulas de cada conquistador, su mapa exclusivo dibujado en el cielo.

Muchísimos años después, con la invención del automóvil y el desarrollo de la urbe moderna, llegó la luz artificial a tapar las noches estrelladas alrededor del globo. La época del cielo luminoso había llegado a su fin. Y esto solo ocurrió hace cincuenta años.

Para Paulina Villalobos, arquitecta especializada en iluminación y directora de DIAV (Diseño de Iluminación y Arquitectura Verde), el cambio también fue abrupto. Nacida y criada en el desierto de Atacama, recuerda que cada noche de su infancia fue mágica. Una vez que se escondía el sol, como acto natural se tendía sobre el suelo a observar las estrellas brillar hasta que veía la primera estrella fugaz. Esta era la señal para irse a dormir. Para ella el paisaje nocturno era parte normal de la vida.

Y no solo para Paulina, sino que para todos los chilenos. Y bueno, para el resto del mundo. Según un estudio realizado por astrónomos de la Universidad de Padova el año 2011, que a través de imágenes satelitales abordó la relación del territorio habitado con la contaminación lumínica mundial, la situación actual no deja de ser alarmante. Entre sus conclusiones se afirmó que el 100% del territorio japonés no puede ver las estrellas; el 99% del territorio europeo no puede ver las estrellas; el 98% de los norteamericanos no pueden ver las estrellas. Y así.

Paralelamente, Paulina, desgarrada ante el escenario nocturno, decidió tomar riendas en el asunto. Luego de estudios y años de análisis llegó a la siguiente pregunta:

¿Dónde se puede comenzar con el futuro de las noches del planeta?
Desde donde se ven las mejores estrellas del universo -se respondió-.  En Atacama, Chile.
Y así nace Noche Zero, encuentro que tomará forma el próximo 16, 17 y 18 de octubre en el mismísimo desierto de Atacama. "La idea básica del encuentro es partir desde cero. Cero contaminación, cero energía, cero emisiones. "De alguna forma Noche Zero será el punto de partida para un nuevo comienzo. Será el punto cero", explica Villalobos.

DESDE CERO
Primavera en el hemisferio sur, noche sin luna en el desierto más árido del mundo. Así será el escenario de Noche Zero, un encuentro con estrellas garantizadas al que asistirán las más grandes eminencias de los ámbitos en discusión. Con currículos exorbitantes, nos visitarán los 17 personajes internacionales más grandes en temas de patrimonio, y los más estudiosos en el área de protección de cielo, en medicina, en astronomía, en diseño de iluminación, en ciencia y en contaminación lumínica.

Mark Major es un especialista en diseño de iluminación y su currículo está dentro de los parámetros para ser un invitado exclusivo del encuentro. Su oficina Speirs + Major, en Londres, ha puesto sus esfuerzos en combatir las malas prácticas lumínicas, en terminar con la idea de que lo brillante se puede observar mejor y en realizar diseños amigables con la oscuridad. "Los profesionales en iluminación están obsesionados con la antigua idea de que la iluminación es solo acerca de la visión. Por eso que en Noche Zero pondremos en el debate el inmenso valor de las tinieblas y el desafío permanente que tenemos nosotros como equipo en retar las normas de iluminación. Además del problema de la contaminación lumínica y qué podemos hacer para mejorar", explica el experto.

También expondrá sus últimos proyectos en iglesias (donde la relación entre luz y oscuridad tiene un significado más profundo), como el monasterio de Pannonhalma, en Hungría, o el de la catedral de Canterbury, en el Reino Unido. Según la creadora del evento, cada invitado está comprometido a hablar, escuchar y trabajar por las conclusiones de las siguientes temáticas:

Iluminación también es salud: el tercer ojo fue un descubrimiento actual que requiere soluciones actuales. No tiene nada que ver con la visión, sino que se encarga de regular las funciones metabólicas dependiendo de los niveles de iluminación que recibimos. Si no recibimos luz natural durante el día, no sintetizamos vitamina D ni E. Por otro lado, en la noche tenemos que dormir a oscuras, de lo contrario alteramos el ciclo natural del cuerpo humano. Si esto no se controla se puede producir un cáncer o hasta estrés crónico. Ya dejó de ser una iluminación más linda. Tampoco es full diseño ni bienestar ni medio ambiente ni energía. Ahora es salud.

La importancia de la noche:
es la mitad de nuestras 24 horas, no lo pensamos porque estamos durmiendo. Pero cuando nos vamos a dormir hay otro mundo que se despierta. El 30% de los mamíferos son nocturnos, la mitad de los insectos también lo son. Lo típico es que dejamos las luces prendidas y nos vamos a dormir y no nos damos cuenta de que estamos alterando el maravilloso mundo nocturno.

El medioambiente: en una ciudad sobreiluminada se altera la vida de la flora y de la fauna por un radio de más menos 40 km. En las ciudades hay solo moscas, zancudos y hormigas, no hay ni grillos. Los tiempos de floración también se alteran, todo empieza a desaparecer, sin que uno se dé cuenta.

Astronomía: un tercio de Chile es el desierto de Atacama, una de las zonas con mejores condiciones para la observación de las estrellas en el mundo. Por eso es que todos los astrónomos vienen para acá. De alguna forma la ciencia está erradicada en los países desarrollados, por eso este tema es super fuerte.

¿Y el patrimonio? Si dejamos de ver las estrellas se pierde la mitad de nuestro campo visual.  Sin ir más lejos, no es coincidencia que la Unesco haya decretado el cielo como bien patrimonial además de afirmar que "todos los habitantes de la tierra tenemos derecho a salvaguardar las estrellas". Está claro que no es pura retórica.

Noche Zero será patrocinado por el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Energía, además por la Ley de Donaciones Culturales del Ministerio de la Cultura y las Artes.

Atacama Manifiesto: así se llamará el conjunto de conclusiones que se obtendrán a partir de las charlas y actividades en Noche Zero. Será la huella que pasará a ser tema de estudio en distintas universidades del mundo.

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